Leopoldo García Ramón
Leopoldo García Ramón
Un maestro de la pintura valenciana bastante desconocido y que merece la pena conocer.
Pintó a lo largo de su trayectoria artística el paisaje valenciano y escenas costumbristas y supo capturar con gran maestría su luz.

Leopoldo García Ramón pintando en una cala de Jávea.
Sus inicios con la pintura
Poco o muy poco se sabe de la vida y la pintura de Leopoldo García Ramón. Y es una pena ya que se trata de un pintor que posee obras de gran calidad.
Hay algo en torno a Sorolla que canibaliza al resto de pintores, muchos de ellos discípulos y otros de su entorno.
Pero cuando te pones a investigar hay un gran cantidad de artistas que quizás no tuvieron la suerte de Joaquín Sorolla pero que con un estilo muy propio, pintaron la luz del Levante y sus personajes. Leopoldo García Ramón nació en 1876 en la ciudad de Valencia.
Su afición por la pintura se puede decir que le vino dada por herencia ya que su padre tenía el oficio de muralista, lo que hizo que el joven Leopoldo creciera ya en un ambiente artístico y rodeado de pintores y otras personas afines al gremio.

Esto en cierta medida es una ventaja ya que en esta época, que un chico joven tuviera la pretensión de dedicarse a la pintura era un tema conflictivo a nivel familiar.
Son muchos los pintores que han tenido que superar esa barrera trabajando sus progenitores en oficios que nada tenían que ver con el mundo del arte.
Si observamos en la Historia de la pintura y analizamos este aspecto, veremos que es algo muy frecuente.
De manera que desde niño Leopoldo García ya empezó a pintar de manera intuitiva y autodidacta. También es otra de los aspectos comunes en las biografías de los pintores de esta época, sobre todo en Europa y más concretamente en Francia con el movimiento Impresionista.
Los pintores abandonan las escuelas que encorsetaban su ambición por conseguir una pintura realizada al aire libre, más instantánea plasmando esas impresiones sobre el lienzo.

Aunque no es el caso de España, ya que aquí el Impresionismo pasó de puntillas y apenas se puede decir que hubiera pintores impresionistas españoles salvo casos como los del Aureliano de Beruete o Darío de Regoyos, más en contacto con esta corriente debido a sus viajes y en el caso de Regoyos de su vida en Francia.
Aparte de la formación autodidacta, Leopoldo García Ramón también cursó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia.
A comienzos del siglo XX y una vez realizada parte de su formación, el pintor intuye que se su pintura podría madurar y consolidarse y a la vez que tomar contacto con las últimas tendencias en el panorama artístico en París.
Son de esta época algunas obras de interiores y de escenas con un cierto estilo intimista propio de la pintura cercana al Post-Impresionismo que reina en esa época en París.

Transcurre la primera y convulsa década del siglo XX en París y al artista vive el estallido de la Primera Guerra Mundial y sus fatales consecuencias en Francia.
Junto a su mujer fueron testigos de una mezcla sin igual. Por un lado, la tragedia de la guerra y su terrible huella en jóvenes que partían al frente y no regresaban y otros que lo hacían en trágicas condiciones.

Y en el extremo opuesto la época de «los años locos» en los que se organizaban grandes fiestas por parte de gente adinerada, nuevas tecnologías en muchos ámbitos así como tendencias muy distintas en lo artístico y cultural. Quizás Leopoldo García en esta época se sintiera fuera de lugar.
Su pintura quizás más costumbrista, necesitaba de un espacio más apropiado para su desarrollo y es probable que fuera este el motivo de regreso a España.

Aunque todo son conjeturas ya que apenas hay información de este periodo. En general no hay mucha información de este artista como dije al principio, aunque eso no lo hace menos valioso.
La luz del Mediterráneo
Una vez de vuelta a España se afinca en Valencia y comienza a pintar temas de su tierra natal. El pintor es reconocido por los temas de escenas de playa o en calas de la costa valenciana y alicantina sobre todo ya que eligió la zona del norte de la provincia de Alicante y más en concreto Jávea como lugar para retratar su entorno.
Es evidente aquí la influencia de Sorolla y no hay que desdeñar este aspecto pero siempre que se pinta este tipo de temas por otros artistas se le vincula o se le tilda como imitador de Sorolla lo cual no es del todo cierto y se debe diferenciar.
De este periodo maduro, se conservan algunas fotografías muy interesantes como las que adjunto a continuación. El pintor junto a amigos y familiares pintando al aire libre , con sombrero de paja para protegerse de la intensa luz del Mediterráneo.

Y es que la localidad alicantina de Jávea posee gran cantidad de rincones naturales donde cualquier pintor puede encontrar su inspiración. Desde escenas de montaña y acantilados en su recorrido costero hasta calas de agua de color verde esmeralda.
También en esta época junto a Leopoldo García se forman otros pintores locales levantinos y que su obra también quedará para la posteridad.

Su trayectoria en España
Durante los siguiente años que transcurren desde 1930 hasta 1950 su trabajo y su vida se puede decir que son un ir y venir entre España y Francia. Son tres la ciudades por las que más se mueve en esa época; Valencia, Barcelona y París. Aunque predomina su estancia sobre todo en la capital francesa.
Es muy posible que dado que se trata de un periodo convulso en toda Europa donde abundan los conflictos bélicos, el pintor decida París por ver en esta ciudad algo más de estabilidad y donde quizás pueda dar mejor salida a su obra.
En España tras la Guerra Civil, el país queda sumido en una pobreza que le costará décadas salir.

Barcelona en aquella época es una ciudad muy moderna y de vanguardia por lo que también realiza exposiciones en esta ciudad al igual que en Valencia aunque como remarco, sobre todo lo hace en París. En este periodo también recibe numerosos premios y medallas en todas estas ciudades.
Madurez y etapa final
Como sucede con una gran parte de la obra de cualquier artista, su obra pasa por un tamiz y aunque toda es importante, finalmente hay una que destaca.
En el caso de Leopoldo García Ramón sería las obras que realiza de carácter intimista como la titulada; «La hora del baño».

Una obra que refleja en su conjunto el cariño hacia el pequeño bebé que con sumo cuidado lo baña la niñera mientras la madre contempla la escena desde atrás. Toda la iluminación y los colores empleados hace que la escena se llene de una atmósfera protectora. Se podría decir que este pintor trabaja a contracorriente.
Por ejemplo, su pintura tiene poco que ver con el Modernismo o el Simbolismo. Su trabajo tiende más al naturalismo y a visiones y retratos de un entorno como diría Azorín, muy castizo y propio de la tierra.
También destaca en esta última etapa de su vida como gran pintor de bodegones y creador de naturalezas muertas.

Obras relacionadas











